Palabras con palabras, puñados de sensaciones y algo de música
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miércoles, 19 de octubre de 2011

Angel mine

Estoy nerviosa.

Nerviosa de desconfianza,
de morderme la nada alrededor de las uñas
y de querer que las horas pasen.
Sin más.

Y sigo dolorida de los moratones que dejan las huellas del miedo.
Y la incertidumbre.

Quiero lo que quiero y lo quiero ya.
Aunque no entienda las mil cosas que no entiendo.
Aunque sigan así siempre.
Porque mi ignorancia es infinita.

Y es que no sé.
Simplemente, no sé.

Solo acierto a desear.
Un sonido.
Una imagen.
Un mensaje en el cajón que sólo se llena con esos mensajes.
Que además me hacen falta.
Me hace falta volver a arrastrar ese sueño
que me convierte las ojeras en alegría.
Y lo hace soplando una brisa de chocolate
en noches de más, y días de menos.

jueves, 12 de noviembre de 2009

Lonely Day

Me pasa
que si cierro los ojos
y me duermo en silencio,
derrumbo mis miedos
a base de sueño, temblores y ganas.

Que tengo ganas
de tus ganas
y de mis remiendos.

De mis errores confusos
y mis aciertos traviesos.
De tus miradas serenas
y tus caricias de fuego
cosidas con pequeñas puntadas
en lo más hondo de tu empeño.

Y del mío.

Y no lo tengo.
Porque me falta.

Pero no puedo evitar,
evitar recordar,
que mi pelo se enreda con sólo mirar
esa foto o esa señal,
que grabaste en mis sueños sin preguntar.

Por eso,
con rimas fáciles y sentencias a medias,
me revuelvo entre unas sábanas
que no son las mías,
que no me conocen
y que no me cuidan.

Que no me olvido.
Que hoy está turbio,
pero mañana,
mañana cuando cambie el día,
la hora,
y la luz,
mañana
será otro día.

viernes, 29 de mayo de 2009

Chop Suey

Tengo el sueño agolpado en las pestañas,
mordiéndome lo poco que queda de mis fuerzas,
pero sin comerse ni una pizca de lo que ya me guardo.

Tengo un tornillo mal enroscado
en el cuello,
el ombligo
y el pie derecho.

Tengo el frío agarrándose a mi cintura a las 6 de la mañana,
y el calor 5 minutos después.

Tengo una colección de escalofríos escondidos en el pecho
y un tablero de ajedrez dibujado al final de la espalda,
donde el Rey ataca a la Reina y viceversa,
y al final siempre ganan los dos.

Tengo un listado increíble de deudas
que no pienso dejar de saldar,
antes o después,
porque son más las ganas que el miedo, la duda o el ya se verá.

Tengo un “no es justo” tatuado en la palma de las manos y en la oscuridad que aparece cuando cierro los ojos.
Y en la luz de después al levantar las persianas.

Pero tengo por seguro que el sueño pasará,
y si no
lo recuperaré quedándome en coma
entre las sábanas amarillas,
las azules
o las blancas.

Que los tornillos mal enroscados están así desde la última vez que me quedé traslocada, y sé que me volverá a pasar,
irremediablemente.
Que el frío es pasajero.
Tanto
que no me preocupa
y además sé cómo remediarlo.

Tengo muy claro
que los escalofríos derrotan a cualquier Rey y a cualquier Reina,
sea cual sea la partida,
para luego volver al pecho,
como si nunca hubieran salido de allí.

Las deudas serán saldadas:
los villanos es lo que tienen,
que cumplen su palabra
por muy cruel y salvaje que ésta sea.

Y lo injusto
no dura eternamente.

lunes, 13 de abril de 2009

Neopolitan dreams



No lo descarto.

No descarto descoserme el corazón con puntadas infinitas e hilos interminables.
No descarto hacerme una bola entre las sábanas y observar el reloj hasta que mis latidos bailen a su son.
No descarto que mis manos tracen la silueta de mi sombra en la pared de un convento.
Ni descarto que sólo sea eso.

No descarto que el tiempo me lleve a otro momento, a otro lugar y a otro sentimiento.
Como no descarto volver a coger un tren que me lleve a ninguna parte. Donde haya arena, sol y mar. Donde la brisa me queme. Donde el silencio no signifique dolor.

No descarto tirarme de los pelos frente al espejo del baño.
Ni llorar.
Ni gritar.
Ni rabiar
Ni volver a darme cuenta de lo bueno y de lo malo. De que no estoy sola. De que aporrear la batería y comer torrijas son – quizás – uno de los mejores remedios. Que comienza con sonrisas y luego ya se verá.

No descarto los arrumaquitos.
(Con Cannavaro o sin él).
Ni las paranoias.
Ni los autocares con olor a pies.

No descarto otra vida. Ni mejor ni peor. Simplemente otra.
Ni completar mis vacíos.
Ni estar bien a tiempo completo.
Ni descarto bailarle el agua a estar simplemente contenta. Porque sí. Por mí.

Ni descarto el futuro. Traiga lo que traiga. De negro o de blanco. Con fondo de armario o sin él. En Madrid o en un lugar muy muy lejano. Aunque el futuro no es ahora. El futuro ya vendrá. Algún día. Con el tiempo.

O no.

Pero no lo descarto.