Disculpen señores si en adelante me encuentran más sensible de lo normal.
Disculpen si por granos de arena hago montañas y por si con gotas de agua invento océanos.
Disculpen si estoy más ausente de lo normal o todo lo contrario, pues todo depende del punto de mi particular montaña rusa en el que me encuentre.
Disculpen si hago míos y sólo míos los minutos que pasan entre la última vez y la siguiente, y que grite más fuerte que el tic tac del reloj cuando no sé llenar ese vacío.
Disculpen si doy mordiscos al aire sin avisar y al final me atraganto con una bola de pelo, de mi propio pelo, enredado y alborotado, por querer hablar más fuerte de lo que puedo.
Disculpen si doy más importancia de lo normal a todo lo que me importa:
Que me empapeléis con vuestras "críticas" constructivas, a veces hirientes y casi siempre necesarias;
que te muerdas los carrillos cuando me ves llorar y te sientas impotente, dolido e incluso culpable y aún así siguas al pié del cañón;
que siempre seas el primero que escucha mis debilidades y mis grandezas y siempre, siempre, estés ahí;
que me acaricies las inseguridades con sonrisas y paciencia y me guardes los secretos de Montera (y otros cuantos);
Que me llames siempre para estar en tus fiestas y hayas querido saber quién y cómo soy, con una fe ciega y admirable;
que estés tremendamente distante, pero con los años y los dolores de cabeza, siempre haya sido todo igual;
que tu creatividad me inunde los sentidos sin pedir permiso y siempre me sorprenda de la misma manera;
Que seas tan condenadamente parecida a mi;
que seas tan fantástica y me dés siempre razones sin darte cuenta para querer ser como tú, o al menos un poquito;
que me intimides con tu mirada inquisidora, esa que pones sin querer y esa que me deja ver lo genial que eres;
que nunca dejes de enseñarme cosas, de puertas que se cierran, ventanas que se abren y que todo pasa por alguna razón;
Que seas menos que un padre y más que un amigo al uso;
Que sigas siendo un borde, pero que sigas al fin y al cabo;
Que simplemente seas tú y me envuelvas los pinreles y las arruguitas con un poco de calor cuando haga falta.
Que por granos en la cara cuento el estrés día a día, y cada día que pasa es uno más, y en realidad cada día que pasa es uno menos.
Disculpen señores si en adelante me encuentran más sensible de lo normal.